Deseos

Sólo avísame si vamos a perder los modales para vestirme de etiqueta…

Aún temblaba de deseos al recordar todo lo ocurrido: sus filosos dientes sobre mi cuello, su piel de fuego, su sexo duro, sus manos sobre mis caderas, el ritmo de la danza de los cuerpos entrelazados… y aquellos salvajes besos, que mezclados con un exquisito sabor a menta, me sedujeron tan fácil el alma entera.

¿Cuánto tiempo había pasado desde aquella noche? ¿horas? ¿días? No lo recordaba. Mi cabeza embriagada aún por su olor daba mil vueltas. Cuando de pronto le reconocí, esperándome en aquel parque. Y en ese preciso instante todo el universo quedó reducido ante el placer de sentir de nuevo su cuerpo.

 

 

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2 pensamientos en “Deseos

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