Papá

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En Cuba muchas son las personas que repiten el refrán: “madre solo hay una… padre puede ser cualquiera”. Pero lo que ellos no saben es que esto no es cierto. Bueno o malo, con virtudes o defectos, presente o ausente… bien sé que padre sólo existe uno. Y ojalá un día tenga el valor de hablar tan abiertamente sobre la familia, como lo ha hecho Harold, pero hoy… hoy tan solo puedo aventurarme a compartir su post.

Papá

22/06/2015 – 10:38

“Hay escritos que deben estar maduros para que salgan de un tirón, porque bloguear es un estilo de vida más que una profesión. Un post sobre la pérdida, el dolor y por qué no…la felicidad también.”

Por: Harold Cárdenas Lema (haroldcardenaslema@gmail.com)

Este es seguramente el post más pospuesto en la vida de Harold. Como para las confesiones íntimas siempre ha sido un cobarde, suele desviar el tema pretendiendo que este día no existe y cuando lo acorralan, hace algo tan estúpido como escribir en tercera persona. Hasta la política le parece un lugar más seguro en su escritura, cualquier cosa con tal de no mencionar a su padre. Busca evitar ese momento incómodo cuando alguien hace la misma pregunta de siempre y no sabe cómo responder sin que luego venga el silencio.

Nació en una familia cubana típica de los años 80. Su padre viajaba con frecuencia al extranjero por razones de trabajo y eso le daba cierta perspectiva. En el año 1987 ya había charlas hogareñas sobre la inminencia del derrumbe soviético y las alternativas nacionales, con un par de años el niño presenciaba debates políticos donde no entendía ni jota.

“Tampoco su madre hizo mucho para salvarlo de sus abuelos, que lo obligaban a ver los discursos en la tele durante horas en que le picaba todo pero la mirada de su abuelo Ramón le impedía moverse.”

Por alguna razón este Día de los Padres lo ha forzado a escribir, quizás porque tiene 29 años y podría ser padre él mismo algún día. Quizás por haber reunido el valor suficiente para desnudarse en público. O quizás porque lo escribe, sale publicado y no tiene que verles el rostro a las personas. Debe ser eso, la cobardía a lo sencillo siempre lo ha arrinconado, tiene miedo a cortarse las uñas pero no a cortarse con el cuchillo de la cocina.

El día que cumplía 4 años llegó la noticia a casa de que su padre había muerto en un hospital angoleño, no se acuerda del día pero si de las consecuencias que esto tuvo inmediatamente. El chico no entendía nada de lo que pasaba en casa, la madre consultó con el sicólogo y le dijeron que le explicara todo como si fuera una historia infantil más, eso hizo. No pasó demasiado tiempo para que la llamaran con urgencia de la escuela, era imposible dar clases con las maestras y personal enternecidos en llanto viendo al niño comentar el asunto en su aula como si se tratara de otra persona.

Los años fueron pasando y con ellos la juventud de su madre que nunca más volvió a casarse y cada cumpleaños fue celebrado con discreción, con cierto complejo de culpa. Siempre bajo la sombra del 1989 en que debieron guardar los globos y los pasteles de la fiesta porque su padre había muerto poco antes de regresar definitivamente a casa. Aun así, sus familiares supieron darle una niñez lo más normal posible, soy testigo de que fue feliz incluso en los momentos más duros de su país.

No se sabe hasta qué punto esto influyó en que sea pésimo en los deportes e incapaz de bailar decorosamente una pieza. Todos los años en esta fecha se pregunta qué habría pasado de haber tenido un padre que le enseñara béisbol, a enamorar una chica o estuviera en su graduación.

“Harold sin saberlo se ha puesto la soga al cuello escribiendo en tercera persona, ahora sus críticos tendrán la mesa servida para adjudicarle mayores defectos y sus amigos le pondrán caras. Cualquiera sabe que con este post no se gana mucho pero él nunca ha sido bueno en matemáticas y a veces se pone suicida.”

Para él no hay nada más difícil que abrazar a los amigos que durante los años han cumplido la función de figura paterna. No hay abrazo que le parezca suficiente y entonces todos se le hacen torpes. El Día de los Padres lo sorprende lejos de Cuba, esta vez no necesita encerrarse en casa el domingo inventando una excusa, no necesita darle explicaciones a nadie y hace lo que quiere: escribir. Va y saca de un tirón el post más pospuesto con la palabra más difícil: papá.

Sobre el autor:

Harold Cárdenas Lema. Soy Community Manager de la Revista Temas y realizo mi doctorado en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas. En mi tiempo libre administro un blog llamado La Joven Cuba que inicié junto a dos colegas en mi época de profesor de Historia de la Filosofía en la Universidad de Matanzas. En el blog puedo escribir sobre muchos temas de la realidad cubana y los cambios que tienen lugar en estos momentos en Cuba. (haroldcardenaslema@gmail.com)

Publicado originalmente: El Toque

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