Digamos

Digamos que hoy no es este martes, sino otro martes cualquiera, víspera de un miércoles cualquiera.
Digamos que después de bailar nos vamos a una playa cualquiera.
Digamos entonces que nos recostamos en la arena,
que desde lejos nos llega el susurro de una música cualquiera
y que las olas nos mojan los pies sin parar.
Digamos que me abrazas y me dejo abrazar.
Digamos entonces que lo que sucede después no lo quiero contar.

Indicaciones

Cuando salga
y llegue a la esquina.
Doble a la izquierda.
Luego, en la próxima, a la derecha.
A mediación de cuadra
allí podrá saciar sus necesidades.
Pero recuerde: “donde se come, no se caga”

Criatura de isla

Botellas al mar

Foto: Mary Ortiz, la amiga que me salvó el día

A Mary Ortíz, por la foto y recordarme el poema de la Dulce

Criatura de isla, como me describió la Dulce María Loynaz. Criatura salvaje que se refugia, de tanto en tanto, en algún pedazo de mar, que necesita el mar aunque sea dibujado en un papel. El mar…

“Rodeada de mar por todas partes,

soy isla asida al tallo de los vientos…

Nadie escucha mi voz, si rezo o grito:

Puedo volar o hundirme… Puedo, a veces,

morder mi cola en signo de Infinito.”

En frágiles versos la voz de la poeta (que renegaba de la palabra poetisa), se alza en las olas. Se pierde, naufraga, y siento que me encuentra y me renace. Necesito estas distancias y aquellos mares.

“Soy tierra desgajándome… Hay momentos

en que él me ciega y me acobarda,

en que el agua es la…

Ver la entrada original 68 palabras más

Lo esencial es invisible a los ojos

Lo esencial es invisible a los ojos

«Lo esencial es invisible a los ojos» | Antoine de Saint-Exupéry

Hay personas que llegan a nuestras vidas e iluminan los días tan sólo con su presencia.

Abrazos II

A veces lo único que se necesita es un abrazo de la persona adecuada

A veces lo único que se necesita es un abrazo de la persona adecuada

Ayer era uno de esos días en que necesitaba un abrazo ancla porque podía echarme a volar. Y ayer sin buscarte te vi. No pude resistir las ganas, crucé las calles y te pedí ese abrazo, me lo diste y sobraron las palabras. Entre tus brazos sentí mis pies de nuevo en tierra y te quise, no como quisiera quererte, pero te quise un poco más.